Todo lo que esperas tiene un comienzo una línea de salida y ese momento es ahora.
Todo lo que está por llegar, esperamos y anhelamos ya es una realidad en nuestra mente que la ha prejuzgado construyendo las EXPECTATIVAS.
Tener expectativas mentales supone crear en la mente la realidad que espero.
Puede ser tan poderosa la expectativa que sea más reconfortante y generadora de emociones y sentimientos expansivos que lo propio esperado cuando llega.
Tal es así que lo esperado no nos satisface y surge la frase:”No me lo esperaba así.”.
En el ahora la espera puede ser una gran motor de motivación. 
Quien de manera consciente vive el ahora  atiende solo a lo que hoy hay y sabe y siente la expectativa como producto mental manteniendo así la capacidad de sorprenderse con todo lo que llega a su vida.
La espera en la vida consciente existe como ráfaga o destello que no genera una expectativa. Se mantiene la capacidad de sorprenderse y la vida entonces en cada instante es sencillamente apasionante. 
Dicen en Zen: “Tengo pocos deseos y los pocos deseos que tengo los deseo poco.”