Solemos alejarnos de todo lo que no representa belleza. 

Estamos programados para buscarla más nuestra mente atrapa el programa y comienza a crear el concepto de belleza personal y subjetivo. Creamos las culturas de lo bello y generamos las creencias o cánones de la belleza. 
Así nos alejamos de todo lo que no sea bello según el constructo mental, la creencia en la que hayamos sido educados y la cultura embebida. 
Solemos dejar de lado todo lo que no sea bello o sólo nos rodeamos de lo que consideramos bello. 
Las “cañas cascadas o quebradas” serán despreciadas. Los pábulos humeantes de las velas serán apagados.  Nada quedará sobre la faz de nuestras vidas que no sea bello y así caminamos por la vida.
Ser consciente en cualquier circunstancia nos permitirá observar el movimiento de pensamientos y el mundo emocional que alienta el programa mental de la belleza. Nos permitirá poder corregir la reacción automarizada  para convertirla en respuesta y estar junto a la caña quebrada y el pábulo humeante pues todos somos cañas quebradas y pábulos humeantes para otros.