Tanto los que aún viven como los que ya han fallecido. Sus decisiones, sus acciones, sus experiencias….toda su vida tiene una consecuencia segura: TU. Somos y estamos aquí gracias a ellos. Nadie nació solo, precisó un padre y una madre. Que a su vez precisaron un padre y una madre y así todos nuestros ancestros. Honrar a los antepasados forma parte de la actitud de gratitud que debe presidir nuestras vidas para ser felices. Cómo los honras? Están detrás de ti, justifican tu existencia. Son los pilares genéticos de tu propia vida. Sin ellos tu y yo no existiriamos. Fueron lo que fueron no lo puedes cambiar. No es cuestión de melancolía, no es cuestión de añoranza, es puro presente, pues es gratitud. Los pueblos mas sabios honran a sus antepasados. Si aun vive alguno tienes la dicha de ver su rostro, míralo con los ojos del corazón y recuerdalo. Respira profundo y dile Gracias.