REINICIARSE como SER ESPIRITUAL: El ser espiritual en el deporte (XXXIII).

Dicho con toda rotundidad: Los grandes maestros espirituales nunca fueron deportistas. No encontraremos al espíritu en la cuerpo, en la materia, pues la materia y el cuerpo sólo es su contenedor en esta dimensión. Esta lógica mental y material tiene su explicación y sentido si pensamos que el cuerpo no existe desde el punto de vista de la energía y que solo es una apreciación de la mente, siendo ésta, la mente, la que hay que superar y vencer para lograr un desarrollo espiritual completo.

Tanto mente como cuerpo son elementos vitales de desarrollo del ser espiritual pero no son un fin en sí mismos. Están supeditados al espíritu, al constructo espiritual que somos. Hay quienes construyen mentes prodigiosas y quienes construyen cuerpos maravillosos.

Durante miles de años fue el cuerpo el elemento predominante, el jefe era el más fuerte, para ello necesitaba el cuerpo.  Posteriormente la historia dio paso a la mente y el jefe era quien más sabía para lo que se necesitaba la mente. Vivimos un momento en el que la mente a través del neurocortex está avanzando en su desarrollo de una manera vertiginosa en la etapa más tecnológica de la historia. Abandonadas las tareas agrícolas y ganaderas y mecanizándolas el cuerpo dejó de tener sentido durante cientos de años hasta el momento actual en el que el cuerpo ha vuelto a cobrar protagonismo mediante el deporte. Hacer deporte se verifica como una necesidad de desarrollo personal y de salud encontrando un sentido vital más allá del meramente laboral.

El bienestar corporal lo logra el ser espiritual de otra manera diferente a quien hace deporte. En ambos casos son los procesos físicos y químicos (biológicos) que se desencadenan los que  se están manejando por ambos, si bien para quien hace deporte se produce una “esculturización” del cuerpo, mientras que para quien no lo practica se produce una pérdida de su importancia material, la materia para el deportista se transforma y para el ser más espiritual pierde su protagonismo. Es muy usual que quien se desarrolle espiritualmente presente un aspecto físico muy diferente al deportista.

El deporte es un gran camino de sabiduría al igual que la mente, pero ambos sin el desarrollo espiritual hacen al hombre incompleto y le privan de su desarrollo integral; mente, cuerpo y espíritu. Quien entrega al espíritu el desarrollo integral logra armonizar la mente con el cuerpo sin necesidad de que ninguno tome un excesivo protagonismo. Pues a quien está atrapado en la mente, quien está atrapado en el cuerpo y quien está atrapado en mente y cuerpo.

Durante años hemos visto al hombre en busca de sabiduría de la mente,  vemos ahora como además busca la sabiduría del cuerpo nuevamente. El desarrollo espiritual a lo largo de la historia convive con estas etapas. En la actualidad el culto al cuerpo, el culto al deporte, es un paradigma de desarrollo personal y social. Sobrevalorada la mente y sobrevalorado el cuerpo, ambos finitos y temporales dejan poco espacio a lo espiritual. Buscar el equilibrio ha sido siempre la fuente de la sabiduría. Cuerpo, mente y espíritu. 

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