REINICIARSE como SERES ESPIRITUALES: El Espíritu obediente: ¿Quién es el “man”? (XVII)?

¿A quién obedecemos?.  Nuestros pensamientos obedecen criterios preestablecidos a lo largo de nuestra vida por la educación, el entorno y la experiencia. Nuestros sentimientos al ser la suma de  pensamientos y emociones de igual manera pueden anclarse en nuestra vida en virtud de la educación, el entorno y la experiencia. Nuestro cuerpo tiene reglas de funcionamiento y se habla del spico-cuerpo, tienen la potestad de gobernar nuestra vida con sus inclinaciones y deseos. Todos ellos, mente, cuerpo, emociones/sentimientos ponen en funcionamiento un complejo mecanismo de gobierno que nos controla y domina de manera automática. La pregunta al final se hace obvia: ¿Quién manda en mi vida?, ¿Quién es el “man”?. Esta pregunta tiene muy diferentes respuestas, tantas como seres humanos, pero si agrupamos en tres grandes grupos podríamos decir que existen unos en los que mandan más los pensamientos o la razón, en otros el cuerpo y finalmente está el grupo en que mandan los sentimientos. Si bien nuestro “man” es un complejo gobierno de mente, cuerpo y sentimientos.

¿Qué ocurre cuando en este gobierno aparece el espíritu?. Para que aparezca tengo que ser  consciente de él y al ser consciente me doy perfecta cuenta del sistema de gobierno que domina mi vida. Comienzo a observar de manera desapegada como manda el cuerpo, como manda la mente y como mandan mis sentimientos. En esta observación comienzo a poder influir de manera consciente en el gobierno dando sencillas instrucciones, pequeños pasos, que son siempre gestos, que se convierten en hábitos, que finalmente se hacen costumbres que acaban conformando un carácter, un carácter espiritual, en el que la paz, la serenidad y el amor son sus divisas.

En este período de consciencia, en esta transición de un modo de gobierno automatizado y poco consciente a otro de plena consciencia ¿quién da las instrucciones?, la respuesta no es otra que el SER. Ya tenemos al “MAN”. En este proceso el “man”, el que manda, es el SER en plenitud que gobierna nuestra vida de una manera hasta ahora no experimentada, un gobierno basado en la obediencia plena.

Compilar y codificar las instrucciones del Ser en esta forma de gobierno ha dado lugar a los libros sagrados, los manuales y manuscritos de los grandes maestros espirituales, que son pura inspiración y alimento para el camino, pero al ser interpretados por la mente, los sentimientos y el cuerpo cada persona puede alcanzar un grado de discernimiento diferente acerca de las reglas de este gobierno y por ello encontramos religiones, escuelas y sectas.

El ser espiritual es obediente, obedece al Ser, al corazón a su alma, de manera consciente. Se torna la obediencia como virtud en una actitud necesaria e imprescindible. Esa obediencia mentalmente analizada resuena en la mente como hierro y en el corazón y el alma como agua limpia que cuando quiere es líquida y calma la sed, cuando quiere es gaseosa para disiparse y desaparecer y cuando lo necesita se hace sólida para ejercer con contundencia la fuerza que precisa el momento. Más nuestra mente, sentimientos y cuerpo generando creencias limitantes crean el escudo protector que impide creer en la obediencia pues se presenta como contraria a la libertad que la mente, los sentimientos y el cuerpo quieren y desean para ejercer su gobierno.

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