REINICI@TE después de un fracaso.

En el dualismo reinante podemos dividir a la gente entre vencedores o fracasados. Todo aquel que no haya cumplido con las normas de éxito puede ponerse una placa en su frente con la palabra “fracasado”: “soy un fracasado”, “mi vida es un fracaso”…podemos encontrar muchas veces estas expresiones. Partamos de este hecho, “soy un fracasado”, es un final, por lo que podemos diseñar un inicio. Si hemos fracasado lo será como juicio final de un proceso que tenía un objetivo y que ha finalizado sin verlo cumplido. Somos expertos por tanto en el fracaso, en el camino equivocado, en las soluciones inadecuadas, podemos compartir esa experiencia, pues aporta sabiduría a otros que así no lo tomarán y no fracasarán. Thomas Edison lo tenía muy claro y consideraba que había descubierto mil doscientas materiales que no servían. Sencillamente no existe el fracaso, existe la experiencia. Walt Disney era de los que opinaban que si podíamos soñarlo o pensarlo, podríamos lograrlo. Bruce Lee perdonaba los errores si éramos capaces de aceptarlos. El fracaso es un juicio cuyo veredicto inapelable muchas veces es la propia pena que debemos cumplir. Sin embargo si lo analizamos desde el punto de vista de la experiencia el fracaso no es más que un doctorado un master que acumula experiencia y sabiduría que poder compartir. En ocasiones la búsqueda constante de un fin o una meta muchas veces desvirtúa la experiencia y desaprovecha la sabiduría pues el éxito se convierte en obsesión. En un mundo no dualista el camino se vuelve el maestro y como maestros del camino todas las experiencias son válidas, las que calificamos de éxito o de fracaso. Por tanto, recuerda,CAMINA SIEMPRE ADELANTE.

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