Hay cosas que hacemos “sin dudar”.
La duda es consciencia. 

Quien tiene una duda tiene la posibilidad de responder y no de reaccionar. 
La diferencia entre reaccionar y responder estriba en la consciencia. El que reacciona lo hace por automatismo.  El que responde utiliza la observación previa a la acción. 
El éxito por reacción es casualidad.  El éxito por respuesta es planificación. 

A veces lo tenemos muy claro y no tenemos ninguna duda. En esos instantes podemos estar cegados, ciegos de razón. Para que la razón no nos ciegue debemos preguntarle a quien tiene razones que la razón no entiende: al corazón. 
Respira, varias veces de manera consciente, cierra los ojos y pregúntale a tu corazón. Siente en el silencio. 
Quién es incapaz de escuchar a su corazón de manera consciente encontará en su camino la expresión:”No se lo que me ha pasado lo tenía todo tan claro”.
Da la bienvenida a tus dudas, charla con ellas y pregúntale a tu corazón siempre antes de actuar. 
Siempre adelante.