Intentar un día sin emitir un solo juicio de valor. O ser consciente de cuantos juicios de valor emito durante un día.
Hemos aprendido a ver el mundo mediante palabras. 
La plalabra es de la mente es necesario aprenderla no venimos con el diccionario en  la cabeza programados desde que nacemos. La palabra se aprende.
A quien tiene un lenguaje rico y exquisito y quien lo tiene más  limitado y empobrecido pero todos utilizan la palabra como medio de comunicación interpersonal y de diálogo interno con nosotros mismos. 
Es un sistema automatizado.

Los famosos tacos españoles como “coño” o “joder” y muchos otros son verdaderos programas automatizados.
Hacer consciente el lenguaje es comenzar a cambiar la propia vida pues lograremos cambiar nuestra realidad con sólo cambiar las palabras que utilizamos.
De la observación de nuestra manera de hablar nacerá una nueva manera de expresión y de ahí una nueva vida.
Juzgar en exceso nos aleja de la serenidad y la paz. El entrenamiento comienza en la consciencia de que nuestra realidad la crean las palabras y los juicios que emitimos. Al ser más consciente lograremos juzgar sólo cuando sea necesario y conveniente para la paz y el amor que somos.