La mayoria de nuestro sufrimiento tiene su origen en la incapacidad de soltar, o dicho de otro, en la incapacidad de desapegarse de personas, cosas, situaciones y circunstancias. Nos aferramos a ellas.
Soltar o ser desprendido es no tener nada como propio.
La propiedad es una actitud mental.
La mente aprende muy pronto a ser propietaria solo basta ver como se comportan los niños a los que hay que enseñar a compartir. 
La mente señorea todo y pretende mantenerlo como propio. Este carácter inconsciente provoca la lucha por ser YO que es su mayor propiedad. La mente lo defiende a muerte. Es necesario mas en sobreabundancia es tóxico para la vida pues la convierte en una especie de síndrome de Diogenes de todo. Todo es mio, todo lo logro yo.
SOLTAR es desprenderse de esa mente propietaria y ver la vida desde el compartir,  la cooperación, la colaboración…todo lo que lleve “co” delante como el “co”de corazón pues es él el que entra en juego para soltar.
SOLTAR es del corazón.