ALABANZA

ALABANZA.

ALABAR. Una actitud perdida. Si nos fijamos en nuestra vida no solemos alabar a nada, ni a nadie. Encerrados en el mundo del Ego éste se alaba asimismo y con eso le basta,  más aún lleva mal eso de alabar a otro.

La actitud de alabanza tiene que ver mucho con la humildad. Solo alaba quien practica la humildad.

Cantar las alabanzas de alguien desde el corazón es poco habitual y suele premirarse por algunos con el calificativo de “pelota” y entonces mejor nos lo callamos.

Esta capacidad del ser humano de alabar o de alabanza está incorporada a la religión. En todas las manifestaciones religiosas está presente. Al dejar de ser religiosos dejamos de alabar.

En Desarrollo Personal esta actitud de alabanza no suele ser una asignatura “maria” más bien es un hueso duro de roer. Requiere que nos enfrentemos a muchas creencias, pensamientos y sentimientos contractivos frente a ella. Más quien la ancla en su vida trasciende el pensamiento, trasciende su ego, se considera Uno con Todo y de ahí su alabanza a quién le reporta la vida.

En el Occidente Cristiano se alaba a Dios. Y en cualquier momento del día o de la noche hay personas alabando a Dios. Algunas personas hacen de su vida una albanza con entrega total.

Alabar es la consciencia entregada a un fin superior y trascendente, es el olvido de sí para compartir la eternidad con quien la creó y sólo el ahora forma parte de la eternidad. ¿ALABAR? : AHORA.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.