SEGUNDO DIA EN LA CARCEL DE TOPAS

Suelo desplazarme mucho en coche. Es lo que tiene vivir fuera de la ciudad. Paso muchas horas en ese pequeño habitáculo pues entre mis tareas es ser chofer de mis hijas para llevarlas a sus actividades educativas, deportivas y lúdicas. Desde hace años dedico esos momentos a la consciencia plena. Me gusta el silencio, si escucho la radio, la escucho, si hablo con alguien hablo con esa persona, pero si estoy solo suelo ir en silencio dando importancia al presente contemplando mis pensamientos, emociones y circunstancias, entre las que se encuentra el paisaje. Cuando el motivo de mi viaje es acudir a dar una clase de Mindfulness, suelo orar, directamente, estructuras mantras que calman la mente y me permiten ponerme en contacto con aquello que considero la fuente de la vida. Hoy iba hacía Topas en observación, llegó un mensaje, Juana, a la que asesoré sobre sus díficles circunstancias en la lucha por la guarda y custodia de sus hijos, me mandaba una foto a pie de las escalinatas del Congreso de los Diputados donde hoy acudió con sus 150.000 firmas de apoyo. La mente rápidamente comenzó a elucubrar y hacer cábalas sobre la Justicia y la Injusticia. Hoy subia un post a faceboock sobre sentirse indignado. Nuevamente puse la atención en una pregunta: ¿Para qué?, y la respuesta vino rápida, la injusticia y la justicia, la indignación, son conceptos, pensamientos y sentimientos entre las personas que iba a ver momentos después en Topas.

El primer grupo, de internos, seleccionados entre muchas solicitudes de los ingresados en los llamados “módulos de respeto”, era de quince. Tan sólo pedí que tuvierran una actitud concreta, que quisieran compartir, que todo cuanto aprendieran lo fuera para facilitarlo a sus compañeros y su entorno más inmediato. Hacía mucho calor y tuvimos que abrir las ventanas. Detecto la energía del grupo por como me sienta a la garganta. Cuando es espesa, cuando tengo que beber agua y mis pensamientos fluyen con dificultad considero que la energía no es “líquida”, como la denomino, es “espesa”, hay que diluirla a través de movimiento, de movimientos de pensamientos y sentimientos, comienza un baile que me permite ir diluyendo la energía hasta que la siento fluida y líquida, entonces se produce un flujo que nos permite viajar hacía nuestro interior más deprisa, es el “rio de la vida”.

Emoción demoninante, sorpresa, sentimiento y actitud, expectación. Comienzan a darse cuenta, se identifican con los planteamientos arquetipicos que se les plantean. Al final meditación de observación, cinco minutos. Hay que respetarse hasta en la meditación. Es una nueva experiencia. Nadie conquista el Everest el primer día y quien lo consigue estará toda su vida intentando volver a escalarlo y ese deseo es tan poderoso que impide un ejercicio adecuado y equilibrado.Bien  lo saben los jóvenes discípulos del Zen, un Satori muy prematuro puede arrastrar al joven monje a una lucha frente al deseo de volver a experimentarlo.

Segundo grupo, ocho funcionarios, Educadores, Trabajadores Sociales y un Vigilante. Diferente energía. Comienzo con la toma de conciencia de que la sabiduría que buscan ya se encuentra en ellos. Atentos van ganando terreno en la confianza de que la herramienta tiene un gran interés. Sonrisas, complicidad. Son funcionarios de Prisiones, los que tienen el privilegio de estar entre los dos mundos. Tratan con ellos a diario, su trabajo no sale en los periódicos, ni en los telediarios, son el referente de la sociedad, del Estado, para la población de internos. Pueden generar todo tipo de sensaciones, emociones y pensamientos, una mirada, un gesto, una palabra, durante años, para muchos serán un pilar fundamental para sus vidas en la prisión. Estoy comenzando a tomar contacto con el moderno “carcelero”, término peyorativo y antiguo , desactualizado y por ello en desuso, funcionarios de prisiones les llamamos, pero me quedo con “Educadores” en todo lo extenso que pueda ser el término y me doy cuenta de su soledad en el castillo, el señor del castillo, las prisiones nunca son noticia de portada, ni se les menciona en los programas electorales, tan sólo sabemos de ellas por quien entra o sale si merece la pena por su fama y posición. Más a nuestro alrededor existen estas ciudades, de miles de hombres y mujeres donde día a día se intenta sobrevivir, y yo quiero, si lo digo bien, yo quiero que aprendan a vivir, esta es la razón de mi presencia. Ellos , los Educadores, son la clave de que todo se perpetue y se ancle en el sistema.

DE SOBREVIVIR A VIVIR.

Siempre Adelante

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