LA AMISTAD

LA AMISTAD.

Un día alguien me puso a caer de un burro a un amigo. Es más lo tachó de “h.p.” (perdón por el taco), en ese momento yo le dije:” Sí, pero es mi h.p.”.

La anécdota como es real no he querido cambiarla. Siento la grosería del taco. Alguno dirá que no tiene importancia olvidando el poder de las palabras. Desde hace unos años no digo tacos y puedo decir que no son necesarios. Son sólo reactivos.

Volviendo a la amistad. Sentimiento gregario. De muy antiguo viene la necesidad de la amistad. Quien más o quien menos tiene amigos. El sistema educativo y social propicia la amistad, el clan, la panda o pandilla…Hoy gracias a internet existe un nivel de amistad denominado “contacto”, que permite que quien no tenga muchos amigos pueda tener muchos contactos.

La “amistad verdadera” es una búsqueda constante. Es como un test de excelencia al que sometemos a nuestros amigos. Nuestra mente analiza y juzga  nuestro entorno para poner el calificativo de amigo y más adelante el de “mi mejor amigo”. Existen también momentos en los que los amigos dejan de serlo y otros que lo son para toda la vida o de toda la vida.

Tener muchos amigos es señal de vida social intensa. Quién no la tiene mal va a tener amigos. Hay quien tiene muy pocos amigos. En todo caso la amistad es un juicio y un sentimiento. Otorgo la calidad de  amigo a quien me hace sentirlo como tal.

Dado que la mente no distingue entre la experiencia y el recuerdo (bien visualizado) es posible provocar el sentimiento de la amistad con solo evocar al amigo.

La amistad es un sentimiento pero sin obras es estéril. Podemos tener muchos amigos pero debemos practicar y cultivar la amistad con gestos y actos para que de sus frutos y todo empieza por una sonrisa y un abrazo y en algunos excepcionales y singulares casos termina en dar la vida por tu amigo.
Al ser un juicio lo que haga o no haga por y con mis amigos depende de mis valores y creencias. 

Y la asignatura más difícil es que cada uno sea de si mismo: “SU MEJOR AMIGO”. Y así no tener que decir aquello de que yo nunca seria miembro de un club que me admitiera como socio.

Publicado en A

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.