CRÓNICAS DE UN PUEBLO IX

CRONICAS DE UN PUEBLO IX.

Las cenas, tertulias y noches a la fresca. Es el momento del día para compartir. En el pueblo la familia se junta para cenar. Luego vendrá algo de tertulia alrededor de la mesa para finalmente salir afuera, al jardín, al patio, a la misma calle para disfrutar de la noche si esta acompaña.

Es el momento de los comentarios, los sucedidos, las historias, los relatos y los cuentos.

Hay quien habla y a quien escucha.  Depende del día y las circunstancias unas veces son unos y otras otros.

COMPARTIR. Cara a cara. Codo con codo. Juntarse para celebrar la vida. Contarla. Narrarla en primera persona. Enseñar las cicatrices en el cuerpo o hablar de las heridas sentimentales si estás dispuesto a ello porque están superadas o aún más necesita de sanación y al ser compartidas parece que se transforman.

Observar, escuchar y atender parece ser la actitud dominante. Pocos son los que hablan y muchos los que escuchan.

Depende del aforo y sus miembros los temas de conversación cambian. A veces son más trascendentes otros mas humanos, la mayor parte superficiales y cotidianos, en algunas ocasiones apasionados y en otras desapegados y sorprendentes. En fin, que hay de todo.

Lo que más me gusta son los silencios. Esos momentos en los que, como dicen algunos, ha pasado un angel. Momentos de compartir compañía, nada más.
COMPARTIR COMPAÑIA. Sin necesidad de más. Aquí hay muchos grupos así. Al pie de su casa en silencio permanente permanecen un buen rato sin hablar tan solo perturbado por un buenas noches al que acaba de pasar delante de la puerta.

Ser capaces de permanecer en silencio y sin hacer nada al lado de otra persona. Todo un reto para mucha gente.

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