CRONICAS DE UN PUEBLO XII

CRONICAS DE UN PUEBLO XII.

Mirar hacia atrás. Saber mirar hacía atrás. En las tertulias nocturnas son muchas las ocasiones en que se habla del pasado. Te cuentan historias de sus antepasados y lo hacen con una actitud de respeto y de admiración. Las vivencias de sus padres y sus propias vivencias, su pasado, es su patrimonio.

Acuden al cementerio con frecuencia. Cuidan de las lápidas y nichos. Permanecen unos minutos en silencio delante de ellos.

Guardan con celo los pocos objetos de valor que les dejaron sus antepasados. Algunos no tienen valor monetario pero si sentimental.

Y todo esto lo hacen sin apego. Es decir haciéndolo presente para honrarlo y no enganchándose al sentimiento.

Es su patrimonio más querido: Sus recuerdos.

RECORDAR. La raíz de esta  palabra nos lleva al corazón (cordis).

Dicen por aquí que quien no recuerda le falta parte de su vida.

Memoria tienen poca. La necesaria. Pero los recuerdos se guardan en el corazón y han de ser honrados, sean los que sean, sino eres un descastado,  me afirma un anciano una tarde. Los recuerdos lo son todo dice. Y ahora la gente joven sólo quiere recordar lo bueno, renunciando a todo lo demás y por eso sólo quieren cosas buenas, dice a la vez su mujer. Y hay aceptar la vida como es, unas veces arriba y otras abajo, unas veces buenas y otras malas, añade la vecina de ambos que formaba parte de la tertulia.

RECORDAR no es tener memoria. Se pueden memorizar muchos datos y tener pocos recuerdos. Recordar es honrar tu vida pasada.

Los recuerdos de estas gentes son su más preciado patrimonio.  Oirles contar sus historias levanta una sensación de bienestar y armonía increíbles. A la luz de esta luna llena de agosto cobran sus recuerdos la viveza de lo que es real y no una fría estadística.  Tienes la misma sensación que cuando estás leyendo una novela y estás tan metido en la historia que quieres más y sigues leyendo hasta que el cuerpo cae rendido de sueño. 

RECORDAR. Enseña a tus hijos a honrar tus recuerdos y ellos te honrarán a ti cuando no estés.  Hablales de ti y lo tuyos para que ellos hablen de ti. Entonces tu familia no morirá jamás, me dicen la noche de la lluvia de estrellas. Las perseidas siempre vuelven. Tu familia es como una costelación en el cielo y las estrellas son sus miembros. Enseña a tus hijos a mirar el cielo. Así me dicen según contemplamos como las estrellas fugaces caen del cielo.

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