MIS MUERTOS

MIS MUERTOS

He elegido esta foto de mis ancestros. No hay ninguno vivo. No explicaré quienes son. Son.

Ellos no me conocieron salvo alguna excepción.

Gracias a ellos y a otros, muchos otros, estoy hoy aquí.

Son mis muertos. Con la foto quiero rendir homenaje a todos, a todos.

Dice el Maestro de Nazaret: Honrarás a tu padre y a tu madre…pero lo dejarás todo para seguirme a mí.

Esta precisión tiene un carácter fundacional imperativo que está sociedad de la autosuficiencia desconoce y olvida en su egocentrismo autoreferenciado.

Vivir desconectados del pasado es un ejercicio de castración con importantes consecuencias.

Vivir de la memoria y el recuerdo en un constante revisionismo histórico para reescribir la historia conforme a un guión nuevo puede ser terapéutico. Más su obsesión puede desvitalizar el presente llenándolo de incertidumbres y provocando situaciones depresivas extremas, inacción y parálisis.

Vivir sin memoria y recuerdo en un constante ejercicio de tierra nueva es el error de considerarse individuo y no persona. El individuo se considera así mismo como entidad separada de todo. Vano empeño, ilusoria ideología. Quien vive el presente como única realidad es un analfabeto cuántico. Dormido por su propia realidad no alcanza más que lo que hay y nunca lo que es, verdadera meta de la vida: Ser.

Vivir es morir, morir es vivir. Un postulado al que nadie puede negar su verdad hasta hoy.

La segunda parte de la frase: «Morir es Vivir», es la que menos claridad tiene para una mente vividora por diseño. Y es que es a ella a quien le compete morir y no quiere. Su resistencia es la fuente de nuestro sufrimiento.

La cultura de la muerte se aleja de nuestras vidas salvo para exhibir venganzas. Se sustituye y se tapa con fiestas lúdicas en las que el esperpento es el protagonista del aula por unas horas y unos días. Se elimina con viajes europeos y puentes de descanso. Se llena de flores y visitas más o menos efímeras al cementerio y se despacha entre dulces.

Morir en vida es el: MORIR POR QUE NO MUERO… de la Doctora de la Iglesia Santa Teresa que el clericalismo llenó de llanto y tiñó de negro para encubrir la Luz inmensa del gozo de saber que no es muerte, que es vida, que Dios no es un dios de muertos, es un Dios de vivos.

Vivir con miedo a morir tiene el extremo de quien gritó ¡VIVA la muerte! Y ambos por extremos se salen del mapa.

Profundamente enamorado de la vida es aceptar la muerte cada día como parte de ella. Y celebrar la muerte como parte de nuestra misma esencia.

Pero como es vida hoy paro para agradecerles a ellos, a todos, la vida que soy.

soyunodeellos

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