TREINTA Y DOS

TREINTA Y DOS.

Pedir…
Yo?
A quién?
No necesito nada de nadie?!

La autosuficiencia desbordada produce el aislamiento improductivo.

La sensación mental de separación nos origina la creencia de que podemos sólos.  De que nuestros logros son solo nuestros.

Pero demostrada por la metafísica y la física cuántica la condición de energía de nuestra vital esencia y de que estamos todos conectados simplemente la creencia de separación que nos hace creer la mente es pura apariencia.

Todo incluso la respiración se debe a la conexión entre todo y todos.

Saber pedir y reconocer nuestras necesidades es alinearse con la verdadera naturaleza y condición humana que es energética.

Saber pedir toda una sabiduría. Todo un empeño.  Nace del reconocimiento de una carencia, al menos así la presenta la mente, más realmente es la consecuencia de nuestra propia naturaleza pues somos todos “Uno” unidos enérgicamente.

Quién pide está reconociendo en el otro la virtud de dar y le permite desarrollar en él su pura esencia, pues nacimos para dar.

Saber pedir es construir un regalo para quien tendrá que dar.

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