MORIRSE DE RISA

MORIRSE DE RISA.

Se puede morir de risa. Una tortura muy antigua. Pero morir también se puede morir muy despacio. De hecho todo ser vivo muere despacio desde que nace.

No tomarse la vida a risa debe ser entonces la advertencia para no morir de risa despacio.

Pero también nos dicen que no hay que tomarse las cosas tan en serio. Que hay que ser menos profundo y pasárselo bien.

Entre tanto consejo y sabiduría popular cada uno encuentra su sitio e intenta vivir sin morirse de risa pero tampoco como si fuera la vida un eterno funeral.

En Desarrollo Personal el silencio es la circunstancia espacio-temporal más valorada para el autoconocimiento. En el silencio no hay risas más bien no hay nada más que silencio. Si hemos fomentado la risa como fuente de vida será más difícil que encontremos el inicio del camino al silencio.

Cuando nos tomamos todo a risa estamos precipitando nuestra muerte pues no vivimos de manera consciente y la vida pasa sin ser percibida en su plenitud.

Reírse es sano, muy sano, es una de las fuentes de salud más poderosas sobre la tierra.

Reírse de uno mismo es signo de sabiduría.

Esta aparente contradicción impulsa a la búsqueda del equilibrio.

Durante siglos se consideró la risa fuente de pecado y la puerta de otros vicios. Se fomentó la seriedad como estereotipo cultural y paradigma de comportamiento social. Durante generaciones, y aún hoy, perdura la seriedad como la tónica general. La risa se quedó en las tabernas y los teatros.

Vivimos un cambio de paradigma, la seriedad está dejando paso a la risa en todos los ámbitos de la vida.

Este movimiento pendular que es la vida nos está haciendo vivir un momento de lleno de risa en todos los ámbitos, existe una generalizada tendencia a reírnos de casi todo:¿Nos estamos muriendo de risa?.

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