AMOR EN LAS COSAS

Desear cosas, como el último modelo de cualquier artículo, nada tiene que ver con el Amor. El deseo de fumar o beber tiene más que ver con el deseo de poseer cosas que con el Amor.

El Amor en las cosas, es la expresión elegida para poner en evidencia una ACTITUD de las más poderosas y eficaces sobre la tierra.

La autoestima, tan necesaria y en boga, supone el Amor hacia uno mismo, encerrada esta realidad ensimisma puede degenerar en orgullo egocéntrico como no se comparta y se da a los demás.

Una manera de compartir el Amor que somos es a través del “Amor en las cosas”. Se trata de expresar el Amor a través de las cosas con las que nos relacionamos cotidianamente.

Un bolígrafo, los alimentos, las herramientas y rudimentos del trabajo, la ropa, los muebles…Son cosas y nuestra mente considera que no necesitan más que los ciudadanos propios de su mantenimiento o instrucciones de uso. Más quien emplea el “Amor en las cosas” sabe que como energía que son, como depositarios de información, pueden trasmitir y regenerar sensaciones y sentimientos.

Una habitación ordenada, una mesa de despacho colocada, una cocina limpia, unos zapatos lustrosos,…El “Amor en las cosas” para uno mismo puede derivar en perfeccionismo y obsesiones compulsivas. Pero cuando la práctica del “Amor en las cosas” se hace para otros, cuando los destinatarios son las personas que nos rodean, con la intención de expresar lo que nos importan y queremos, entonces se transforma en una importante fuente de energía, muy poderosa.

Aprender el “Amor en las cosas” lleva tiempo. Nuestra mente, con sus creencias, intentará chafar en muchas ocasiones la intención amorosa de expresar amor a través de las cosas.

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