¿Cuál es tu disfraz?

¿CUÁL ES TU DISFRAZ?

Martes de Carnaval. Hay dos tipos de personas: Los que se disfrazan y los que no. En Carnavales es así, a cara descubierta o detrás de la máscara. Más en la vida misma es lo mismo, hay quien la vive a cara descubierta y quien prefiere la máscara.

Yo me disfrazaba siempre. Mis personajes favoritos eran siempre apuestos y valientes guerreros, elegantes y seductores. Pero más bien acabada de lo que tocara, lo mejor era vivir un rato detrás de la máscara. Ahora tengo un personaje que utilizo en algunas ocasiones y que se llama “Albert de la Tour” y que algunos conocen.

La máscara, el personaje, el Ego, es un elemento esencial en nuestras vidas. Es imposible vivir sin él. La mente precisa del concepto del “yo” que es lo que ella considera que somos. Ser auténtico, ser uno mismo, es  aprender a ser compasivo con nuestras máscaras y personajes que al hacerlos conscientes pierden fuerza e intensidad.

Más quien vive por y para la máscara, quien se identifica con ella acaba viviendo la vida de un constructo que ha colocado y creado la cultura, la educación, la experiencia y los aprendizajes, dolorosos casi todos ellos, que son los mejores escultores de máscaras.

La cultura, la educación y el dolor  (experiencia dolorosas) son los mejores constructores de máscaras.

Una mascarada es la vida si se vive desde el personaje y la máscara. Las sociedades y organizaciones sucumben por vivir desde su máscara. Todos los sistemas son máscaras que se acaban rompiendo.

Efímeras y temporales. Así es el carnaval, así es la vida. Aferrarse a lo efímero y temporal es sucumbir.

El Carnaval es una fiesta más o es el recuerdo anual de lo que es la vida cuando la vivimos desde el gran constructor de máscaras: La mente.

El Carnaval siempre se acaba.

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