CUARTO DIA EN LA CARCEL: La mente. ¿Còmo he llegado hasta aquí?

Son dos grupos. Uno es de internos, seleccionados en tres módulos que denominan “De Respeto” y otro de funcionarios, donde hay Educadores, Trabajadores Sociales, Psicólogos, Licenciados en Derecho o Vigilantes. Cada grupo es de no más de quince personas. Dos grupos muy diferentes. Llevan el mismo temario y las clases tratan de lo mismo, pero en poco se parecen. Hay que amoldar el lenguaje, el mensaje a cada uno de ellos.

La Mente es una continua evolución, desde su nacimiento con el cerebro reptiliano hasta el neocortex, más reciente, la transformación es continua, incluso por días, así lo acredita la Neuroplasticidad, avanzada por Ramón y Cajal cuando afirmó que podíamos ser escultores de nuestro propio cerebro. Almacena información, educación, experiencias, culturas, memoria en suma, pues cualesquiera de nosotros no somos otra cosa, desde la mente, que memoria, los recuerdos también, pero prefiero ubicarlos en el corazón, del que hablaremos más adelante. Ahora toca la mente. Y cada uno tenemos la nuestra.

Si cada individuo tiene la suya también es cierto que cada grupo presenta rasgos diferentes. Definir cada mente sería aventurado.  Puedo hablar de mis sensaciones. Mientras que en el primer grupo percibo inseguridad mezclada de expectación, en el segundo hay más seguridad y cierto escepticismo ante lo que se oye o escucha, son más exigentes con la teoría, analizan más la información que se les facilita.

Estamos todos aprendiendo a tener una MENTE DE PRINCIPIANTE y ACTITUD DE APRENDIZ básicas para aprender con eficacia. También nos entrenamos en la MENTE DEL TESTIGO, LA MENTE DEL OBSERVADOR y la MENTE COMPASIVA.

MENTE DEL TESTIGO: aprendemos a dar testimonio del presente sin juzgarlo, etiquetarlo o encerrarlo en conceptos. Para ello nos valemos de sonidos que llegan hasta nosotros en el momento de la meditación.

MENTE DEL OBSERVADOR: ejercitamos la observación desapegada, despertamos al observador que sin querer juzgar o etiquetar observa sin identificarse con lo observado. Ya sabemos que en lo observado no puede estar el observador. Nos valemos de los pensamientos para su entrenamiento. Se les observa sin identificarse con ellos. No soy lo que pienso, soy quien observa lo que pienso.

MENTE COMPASIVA: La mente no nos trata muy bien. Algunas personas no expresarían en voz alta lo que su mente les dice. Enseñar a la mente que dispone de un cuerpo al que cuidar y tratar con atención es el objetivo de esta práctica. Nos valemos de las zonas del cuerpo que nos llaman la atención con expresiones de molestia, al menos así lo interpreta la mente, y nos dirigimos a ella para estar presentes, observando, mediante la respiración consciente en dicha zona.

¿Alguna pregunta o curiosidad?. Levanta la mano el que parece del grupo de internos el de mayor edad. Sí, afirma: ¿Cómo llega un abogado entrenado en el pensamiento de leyes, una ciencia, a enseñar a vivir desde actitudes a veces tan poco científicas? . Lógicamente la pregunta no es literal pero se le acerca. La respuesta: ¿Cómo llega una persona a estar sentada aquí?

Era la pregunta del día, pues cada día que vengo a Topas me surge una pregunta. En esta ocasión es la pregunta de los que me rodean, de mi familia, de mis amigos, de Julia, de tanta gente. La cuestión: ¿Es mi pregunta?. La respuesta: Nunca lo ha sido. Jamás me lo he preguntado. Recuerdo que un día me rendí, decidí rendirme y acabar con la tensión, me abandoné al destino y en el camino deje que el agua me arrastrara cada día donde el rio de la vida decidiera. Entonces, un día apareció Él, lo hizo de tal manera, con tanta fuerza, con tal intensidad que tomé dos decisiones; la primera no hablar jamás de esa experiencia y, la segunda, seguir adelante, SIEMPRE ADELANTE.

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