LA CRUZ DE LOS CAÍDOS

Así se denomina un monumento nacional controvertido por muchas razones.

En muchas ocasiones queremos tener presente el pasado de tal forma que nuestra mente no olvide, jamás olvide lo que pasó.

Se ha llegado a decir que un pueblo que olvida repetirá su propia historia nuevamente y que no hay que olvidar.

Se ha creado para ello la memoria histórica. No olvidar ni víctimas, ni verdugos.

En el cristianismo se instituyó el perdón, mecanismo admirado por estudiosos modernos por los beneficios para la salud mental y emocional, para la salud de vida en suma.

En el judaísmo los salmistas ya hablaban de que si Dios llevaba la cuenta de todo pocos o nadie podría salvarse.

Y es que llevar la cuenta se puede convertir en una pesada carga mental y emocional. Llevar la cuenta de las caídas y de los que nos hicieron caer es mentalmente posible pero emocionalmente contractivo y nocivo.

El éxito de hombres como Mandela fue la conciliación gracias a que no llevó la cuenta y ajustó cuentas.

El éxito de los españoles durante cuarenta años ha sido que no llevaron la cuenta y no las ajustaron y a quienes se empeñan en hacer cuentas y ajustarlas se le suele dar de lado.

En Desarrollo Personal se ha demostrado que llevar la cuenta, llenar la mente de agravios tiene un coste vital para la Salud y el bienestar.

Alguno dirá que hay cosas que no se pueden olvidar y la ciencia demuestra que sí, que se puede y que sólo es cuestión de voluntad, más quien está empeñado en revivir lo que pasó para ajustar cuentas cargará en su vida con un la cruz de sus caídos. Más no quiera o pretenda expresar normalidad y generalizar lo que sólo es una opción personal.

Y en este punto si reclamo justicia y sentencias para los culpables y reparación para sus víctimas, más en su justo tiempo y lugar y no más allá.

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