LEALTAD Y FIDELIDAD

LEALTAD y FIDELIDAD.

Dos sencillas palabras que tienen un peso y carga mental y emocional considerable.

Ser fiel y ser leal cuesta. Requiere esfuerzo y motivación, sacrificio y renuncia, perseverancia y trabajo…todos esos “palabros” que nuestros padres y educadores nos recordaban de jóvenes y que tan poco nos gustaban oír.

En caso de incumplimiento: Traición, infidelidad y deslealtad. Pedazo de condena. Palabras que también resuenan en la mente generando sentimientos que nos atrapan y provocan consecuencias.

Educados en la fidelidad y lealtad nuestra mente es el implacable juez de su cumplimiento y el verdugo en el cumplimiento de la pena cuando las hemos incumplido. Es un programa que viene incorporado de serie. Cuando no somos fieles o leales nos sentimos mal. A unos les importa más que a otros, pero el sentimiento juega su papel. Quien lo sana evoluciona,  quien se opone al sentimiento genera el sufrimiento,  quietm lo obvia deja suelto una poderosa sombra que puede aparecer en cualquier momento.

La consciencia en la fidelidad y la lealtad supone incorporar al observador, al Ser, que detectará al Juez y al Verdugo, y podrá entonces el Amor que somos desde el corazón impartir compasión dejando sin efecto el juicio o la sentencia.

En el cristianismo el Sacramento de la Confesión vendría a representar la consciencia si bien dirigida a la fidelidad a unos mandamientos que el fiel quiere y desea cumplir.

En Desarrollo Personal la consciencia tendrá en cuenta los valores a los que queremos ser fieles y leales.

La fidelidad y lealtad están registradas en la esencia del hombre y la mujer. En cualquier cultura y parte de la tierra son paradigmas de comportamiento humano. Más sólo los perros pueden otorgarse el título de Maestros de la Fidelidad y Lealtad.

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