OVEJAS

OVEJAS.

Culturalmente ser oveja o borrego supone comportarse como rebaño o masa, sin personalidad. Una creencia extendida.

Desde la mente todos somos diferentes. Cada uno con su mochila evolutiva donde llevamos nuestras experiencias que al final determinan lo que creemos que somos.

Desde el corazón todos somos iguales y estamos llamados a ser iguales. Pues sin pasado hemos de actuar, sin futuro al que proyectar,  solo en el presente hemos de estar y ahí,  en el ahora, ser consciente y atentos al amor de que estamos hechos para darlo a los demás.

Más no entendemos la unicidad de la vocación humana en UNO. Creemos, en una creencia universal, que somos diferentes.  Cada uno de su padre y de su madre como decían los abuelos. Más somos UNO.

La oveja es mansa y le gusta el rebaño. Requiere de pastor, que es el mismo para todas. No es extraño que Jesús de Nazaret empleara esta comparación para ilustrar a mentes menos ilustradas que la nuestra el concepto de UNO en Dios y de Dios.

En Desarrollo Personal se pretende que con un profundo conocimiento de lo que somos en lo que denominamos “personalidad” a la vez el autoconocimiento nos facilite el camino para verificar que somos UNO, todos iguales en el AMOR.

Si nos quedamos en la mente nunca seremos más que manada de lobos (El hombre es un lobo para el hombre). Hay que ser Sabio para ser oveja.

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